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domingo, 6 de marzo de 2016

Susceptibles

Benditos seres humanos.
Variados, distintos,
humanamente distantes.

Benditos hombres,
llenos de apellidos y etiquetas.
Perturbados por ser aceptados por el mundo,
cuando aún,
no se se aceptan ellos mismos.

Benditos humanos,
coleccionistas.
Ellos, que eligen objetos caros
y relaciones baratas.
Ellos que aprenden de memoria
el manual de lo absurdo
y lo repiten en silencio
hasta con la cabeza en la almohada.

Benditos hombres burlones,
despiadados con lo ajeno,
benevolentes con lo propio.
Abusivos de la nobleza ajena,
ventajeros hasta para respirar.

Benditos hombres,
miedosos,
siempre con pánico de perder
aunque no puedan decir bien qué.

Benditos hombres sin paz.
Sin dignidad.
Sin bondad genuina.
Sin humanidad.

Que tu apariencia no te robe la oportunidad de despertar.

Guada