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viernes, 25 de noviembre de 2016

Nos taparon los extranjeros

Ante la evidencia, defiendo el título con todas mis fuerzas. Sí, nos taparon los extranjeros. Esta afirmación tiene otro punto interesante: nadie habla castellano, español o como quieran llamarlo. Nadie!!

Te preguntarás cómo lo se. Es simple. Esta comprobación nace de una situación corriente.

Viajar en un tren una mañana cualquiera te pone ante incómodas situaciones donde el costado humano, solidario, o simplemente el mandato puede verse vulnerado cuando pasás varias estaciones mirando con disimulo la barriga de una mujer que: podría estar embarazada, o no. Si le das el asiento, no está embarazada y te lo dice, es un momento tenso... o no te lo dice y toma el asiento feliz y saboreando la confusión, que sería lo mejor!

Darle el asiento a una mujer "mayor" es subjetivo. Está la que se enoja o deprime porque se siente vieja ante la vista ajena, está la que no parece tanto y le apoya el bolso en la cabeza al que está sentado cerca para que sienta el peso de su cansancio y está la señora que es mayor cuando sube al tren pero puede pasar 5 horas parada frente a un tragamonedas en el casino sin que le duela una sola articulación.  En fin... polémico y subjetivo.

Lo que no da lugar a dudas en cuando un cuerpo femenino o masculino sube a un vagón con una masa pequeña adherida a su cuerpo. Es cierto, al principio no es más que una masa pero de repente se mueve, tiene brazos y piernas y respira. Definitivamente es un ser humano chiquito, tan chiquito que no camina.

Sube una especie igual a nosotros con una cría apoyada en su pecho, nadie parece verlo con claridad. Le esquivan la mirada y se vuelven adictos a las ventanas o a las patillas o aritos de quien tienen sentado/a al lado. Ante la insistente indiferencia,  tomo aire porque el vagón tiene su ruido natural y esa gente anda muy concentrada en sus charlas, sus tecnologías y sus ombligos y necesito hablar fuerte. Sólo son 5 las personas paradas, entre ellas la señora con su hijo y yo... pienso que es imposible que no se escuche mi anuncio. Digo: -Buen día!  Y logro que me miren. Entonces les relato la situación: -hay una señora con un bebé, ¿alguien podría cederle el asiento, por favor?
Me miraron con intermitencia más de 15 segundos (que son una eternidad) y nadie se levantó.  Ni los que estaban en asientos para personas con "movilidad reducida" (nada reduce más la movilidad que llevar a otra persona en brazos) ni los otros. Repetí el pedido y allá al fondo vi la mano de un señor mayor que se levantaba y agitaba para ceder su asiento. Me arriesgaría a decir que era el mayor en el vagón. Por fin alguien que entiende mi idioma, pensé.

Así fue como me di cuenta de que nos taparon los extranjeros!  Y no son ni de Perú, ni de Colombia,  ni de Uruguay, ni de Cuba, ni de España. Estos no hablan nuestra lengua. Comprobado!

Esta ironía esconde mucha indignación y pena... pero para sanar la decepción, recuerdo a mi sobrino desde sus 8 años obrando distinto; dando su asiento a señoras con niños, a discapacitados o a abuelitos sin que yo le sugiriera nada y vuelvo a creer que hoy sólo estuve frente a un vagón de pseudo seres humanos obrando como obran los que se creen que ser mejor o peor persona tiene que ver con el origen de alguien y no con su proceder!

Plantemos hoy un poco de amor y humanidad aunque la vida no nos otorgue la posibilidad de disfrutar sus frutos!