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miércoles, 1 de febrero de 2017

Tetas

Las tetas terminan siendo tema nacional cada dos por tres.
Lo más cómico del caso resulta, desde mi opinión, que muchas personas re rasgan las vestiduras por "el horror" de ver a dos mujeres sin corpiño o malla en el torso (voy a tratar de ser lo más cautelosa en el uso de mis palabras para evitar la inquisición) y otros defienden a ultranza "la libertad de los pechos" (recurso estilístico).

Me preocupa severamente la hipocresía y también me parece lastimoso que el tratamiento de la noticia sea tan poco comprometido con la verdad.  Ahí van todos repitiendo lo mismo.  "Libertad a las tetas" como si se tratara de un nuevo paradigma de la moda.  No logro entender las explicaciones que dan para defender el deseo de estar con el torso desnudo, no porque sean de difícil comprensión sino porque creo que el asunto sigue siendo el mismo: la convivencia.  

Si una o dos o tres personas se quejan de lo que (según la ley) encaja en la figura de "exhibicionismo" es porque esa figura existe. Es cierto que forma parte de un legado cultural, es cierto también que si lo analizamos anatómica, biológica y humanamente es un despropósito que se arme tanto lío por unos senos. No creo que sea difícil comprender que "la forma" sigue siendo el problema.  Todo termina como un berrinche de dos o tres que quieren ir a robar cámara, es entonces cuando lo que quieren que no llame la atención, termina siendo el elemento con el que logran captarla.

Aburre el tema. En las tribus africanas ninguna mujer sabe lo que es un corpiño, en algunas andan absolutamente desnudos y nadie se escandaliza.  Eso es cultura.  Son las reglas que se fueron armando en cada comunidad que habita este planeta.  Los animales tienen reglas y dudo que sea porque el pene del león sea más importante que los genitales de la hembra, es una cuestión de organización y en pos de seguir con determinados lineamientos, están quienes aceptan algunas rupturas a las reglas y están quienes no.

Me pongo a pensar en lo siguiente:  ¿quién soy yo para obligar a los padres de Jeremías y de Sol a aceptar mi nudismo?  Ellos andan en sus casas vestidos, Jeremías puede entrar al baño cuando está su papá pero no puede hacerlo cuando está su mamá, Sol puede entrar cuando está su mamá pero no cuando está su papá.  ¿Por qué?  Simplemente porque su mamá y su papá decidieron enseñarles a sus hijos que el cuerpo humano tiene algunas particularidades, los hombres "no tienen senos" y las mujeres sí, los nenes tienen pene y las nenas vagina.  A partir de determinada edad (supongamos 5 años) instalan en sus hijos el concepto de intimidad.  Este ejemplo inventado, se repite en muchos de los hogares de nuestro país porque responde a nuestra cultura.  Si estos papás ven a tres mujeres con el torso desnudo en la playa, es probable y también lógico que sientan vulnerado el esquema que les enseñaron a sus hijos.  A mi entender no los convierte en hijos de puta, retrógrados, opresores y demás adjetivos.  Mientras la ley sostenga que el torso desnudo de una mujer es "exhibicionismo" no debería ofenderse una mujer porque le pidan que se cubra el torso o que vaya a otra playa donde sí esté permitido bañarse en topless o con desnudo total.   

Si el asunto resulta tedioso para algunas personas, me pregunto por qué no intentan una mutación cultural colectiva en pos de propagar la existencia de playas especiales para las mujeres que defienden los torsos desnudos sin distinción.  Quizás, con el tiempo la idea se propaga y termina dominando las costas, pero imponerse termina pareciendo un berrinche que nada tiene que ver con un concepto basado plenamente en la anatomía humana.

La convivencia -según algunos diccionarios- es: coexistencia pacífica y armoniosa de grupos humanos y/u otras especies animales en un mismo espacio.  

Voy a dar un ejemplo que forma parte de una vivencia personal y que ya conté en varias oportunidades.  No soy fumadora.  Cuando estoy en una reunión y fuman cerca mío, si el humo me viene a la cara me voy a otro lado.  Muchas veces pienso "qué desconsiderada esta persona al no darse cuenta de que me está tirando el resto de su chimenea en la cara" pero es solo un pensamiento.  En una oportunidad, fui a la casa de un amigo a quien quiero mucho, teníamos que hacer un trabajo juntos y cuando terminamos me preguntó si me molestaba que fumara (marihuana) delante mío.  Yo le contesté que no.  Debo confesar que no me gusta el olor de la marihuana, son gustos, simplemente eso.  El detalle es que yo estaba en su casa, él no estaba haciendo nada malo para mi porque yo pertenezco a una generación que ya no ve con espanto cosas que antes sí, pero de todas formas él me consultó aún cuando estaba en su propia casa, ¿se entiende?.  Eso se llama, además de generosidad, respeto, no solo a la persona que está delante tuyo sino a una cultura que va cambiando conforme cambiamos las personas.

No se puede hacer una buena silla usando un martillo y tornillos a la fuerza, a lo bruto.  

Creo que es una cuestión de mirar a la humanidad con un poco más de amor y entender que no todo puede ser como queremos, en el tiempo que queremos y donde queremos.  

Que alguien cuestione a una mujer amamantando es una locura y habla del morbo de quien denuncia, pero esto es distinto.  

Después de la polémica llega "Un tetazo en el Obelisco" para que las próximas tapas de los diarios sean tetas.  Seguimos siendo un par de tetas.  

Con cada desatino de estos terminamos alimentando  la teoría de que lo que parece remedio, alimenta la enfermedad.

Que el tiempo y las formas abran mentes.  A la fuerza difícilmente logremos algo bueno.

La imagen corresponde a una niña himba de Namibia