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martes, 17 de enero de 2017
Un poco de amor
Miles de personas se horrorizan cuando muere una chica en una fiesta electrónica, los que mueren consumiendo paco no salen en los diarios y si una persona popularmente conocida se droga todos apuntamos los dardos para reírnos como si fuéramos unos sanos mentales bárbaros. Esas son las aristas de la mirada que hay sobre los adictos.
En realidad, muchos de los que se ríen de ellos han sido incapaces de mirar más allá. Los miramos con clemencia solo después de muertos y esa es la parte que nos vuelve más miserables cada día.
Ayer vi al pasar que Chano Charpentier decía en una nota "quiero alguien que me prepare el desayuno" y más de uno comenzó a elaborar las mil y una formas de reírse de un tipo que solamente está pidiendo amor del bueno. Es un pobre tipo? No. Por supuesto que no. Como no lo ha sido Maradona. Son personajes conocidos pero principalmente son seres humanos con defectos y virtudes, con penas y frustraciones. Algunos se vuelven detestables porque lastiman a los demás en su incapacidad de reconocer el problema, van y vienen desparramando sus crisis y despreciando justamente a esos que los quieren genuinamente... quizás porque tuvieron la suerte de tener gente que los cuidó más allá de todo (como creo que le ha pasado a Diego).
En cambio Chano es un pibe de treinta y algo de años que no desparramó odio aún cuando fue despreciado por el ambiente del rock y por el 90% de los hombres que se morían de odio de ver que un flaco común tenía a todas las minas gritando por él. Pero ven? Teniendo todo eso por lo cual muchos lo odiaron, no logró tener lo que otros insultan desde el anonimato engañando a quien los espera con el desayuno. Así es la vida, unos tienen lo que otros no.
Si se supone que venimos a aprender algo, deberíamos empezar a mirar más allá.
Desde las primeras imágenes que vi de Chano allá en el 2011 recuerdo que le dije a mi madre "tiene ojos tristes".Unos cuantos años después, puedo decir con certeza que sus ojos son casi ausentes.
Hoy vi a una nena golpeando a un nene. Supuse que era su hermano y ante la ausencia de un adulto me atreví a decirle "nena, qué hacés? no se golpea a los demás". Me dio bronca, ella era más grande físicamente y el nene era sumiso. Pensé que era una pésima combinación. Esta historia tiene mucho que ver aunque no lo crean. ¿En qué? En que vemos a alguien en el piso y lo pateamos y escupimos. ¿Con qué sentido? ¿Por qué? ¿Qué nos habilita a pisotear al caído?
Ahhhh no, pero después hablamos de aceptación, hablamos de justicia, hablamos de humanidad, de derechos y de valores.
Se pueden reír de lo que quieran, como yo puedo reírme de lo que quiera, pero si alguien necesita ayuda y la pide honestamente desde el sótano de su miseria, ¿quiénes somos para agredirlo?
Hemos creado algunos monstruos que usan las redes sociales para infectar de odio con comentarios a todo el mundo, desde presidentes, deportistas, famosos y no famosos, para operar contra compañeritos de colegio, en fin... personas que amarían ver hundido a todo aquel que no les gusta.
Esa es la mayor derrota de la humanidad, la falta de humanidad.
Detrás de cada adicto hay un dolor, un miedo a la vida misma, a no cumplir con estereotipos, a no superar sus propias ambiciones incumplidas. Detrás de un chico que consume, sea lo que sea, hay una necesidad de algo que no supo pedir, buscar y hasta entender. Y detrás de todos ellos, sin importar su situación económica hay gente que lucra con la vida de los demás.
En fin... me permito decir que Chano no es más que un tipo queriendo salir de su propia oscuridad, un lugar que muchos conocen arrastrando a los demás y que muy pocos se bancan solos. Ojalá algún día todo sea un mal recuerdo para él y para todos los que tienen la valentía de pedir ayuda, porque la merecen, porque no son un ejemplo de conducta pero sí un ejemplo de lo que hacen las drogas y porque todos merecemos oportunidades sin importar el origen ni el destino.
Ojalá todos despierten al lado de alguien que aman y que los ama.
Ojalá todos tengan una caricia cuando sientan ganas de llorar.
Ojalá todos seamos capaces de dibujar sonrisas en los rostros inundados de llanto.
Ojalá aprendamos a ver el vaso medio lleno.
#HolaMiVida
#BuenaVida ;)
jueves, 29 de diciembre de 2016
El buen líder
En mis épocas de estudiante de Administración allá por el 2003 cursaba una materia que se llamaba Administración General. La dictaba un profesor muy carismático y creo que por eso es que recuerdo muy bien su nombre: Diego Villalba. El primer día que lo vi pensé que era un tipo arrebatado porque llegó algo tarde y empezó a dictar su clase mientras iba firmando actas y ese tipo de cosas, era una materia semi presencial y todo me resultaba nuevo en aquel entonces.
Cuando terminó de acomodarse, se puso de pie y preguntó: ¿saben ustedes quiénes son las personas que mejor conocen la administración? Yo no tenía ni idea y mis compañeros tampoco. Al rato respondió "las amas de casa". Hacen magia para llegar a fin de mes, pagan todo, administran vencimientos, cuotas, matrículas. El hombre que va y trabaja, trae la plata y se olvida, ella está administrando siempre todo. La leche que queda para los chicos, cuanto se necesita para las vacaciones, a dónde conviene, etc. Mucho tiempo después entendí que lo que él planteaba era que las mujeres tenemos muchas variables más en cuenta, las prácticas (que son las que consideran los hombres) y las más poéticas o sensibles, por lo cual ese pequeño gran detalle las termina convirtiendo en grandes administradoras.
Las clases de Diego eran geniales. Él iba en contra de lo clásico, te abría la cabeza, te planteaba dudas, te mostraba que administrar está en cada acto de la vida. Administramos el aire para hablar, cantar, correr así que empezando por eso, todos administramos.
En otra de sus clases habló sobre los líderes. Mientras describía a los líderes yo me reía porque parecía una clase narcisista. Todo lo que decía decantaba por defecto en su nombre. Él era un buen líder. El incentivo lo generaba su emoción y pasión por lo que hacía, se enojaba cuando no cumplíamos y era estricto y sin embargo se nos hacía imposible no darle la razón cuando nos marcaba fallas. Era serio pero sabía ser simpáticamente conveniente, siempre tenía una palabra de elogio para resaltar alguna virtud en sus estudiantes y yo me daba cuenta de que él lo hacía para que todos confiáramos un poco más en nosotros mismos. A él lo hacía útil nuestra inseguridad pero lo hacía más feliz nuestra evolución.
Yo no terminé la carrera pero jamás olvidé sus clases, quizás porque lo que él dejó servía para la vida. No supe más de él y se que no me recordaría pero no me importa eso. A mi no me gustaba la carrera, me iba bien porque le ponía onda pero nada más, sin embargo sus conceptos de liderazgo me quedaron y a lo largo de mis 19 trabajos fui evaluando lo que veía. El éxito de la empresa o los sectores y el tipo de líderes que tenían.
Era la ecuación perfecta, sin fisuras. Un buen líder es el origen de los buenos resultados.
En una casa hay un líder, siempre. Los líderes naturales son aquellos que logran ser autoridad tengan o no el título, pasa en los jardines de infantes. Siempre hay alguien que comanda la batuta, alguien a quien siguen los demás (sea buena o no la causa) porque vale aclarar que los líderes no son siempre buenos o nobles en sus intenciones, de hecho Hitler ha sido un gran líder y sabemos todos el resultado de su liderazgo.
Encontré una imagen en internet y ahí comprendí lo fácil que es identificar a un buen líder.
