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sábado, 18 de febrero de 2017

Para vos

Te escribo a vos que te vas recreando dentro mío como una autómata resistente. Te escribo a vos que me acompañas desde hace tanto tiempo que no recuerdo bien cuándo fue el bendito o maldito día en el que nos dimos la bienvenida. Te escribo para que sepas formalmente lo que ya sabés bien... y es que te estoy descubriendo tan cerca de mi corazón que empiezo a temer que algún día pongas en mi territorio tu bandera.

Tus seductoras luces tenues me mantienen tantas veces a salvo; juego con tu sombra y cabalgo las melodías que me hacen creerte hermana inseparable de la libertad.

Yo creo que te quiero aunque no me hagas bien, como quien toma de lo que le hace mal hasta olvidar que es malo. Te abrazo y  te vuelvo mi escudo, mi almohada y muchas veces mi santuario.

Han sido tantos los años que por momentos siento que acaricias mi pelo mientras me voy quedando dormida, soñando con que el tiempo no te deje tatuada en mi vida como una decisión con gusto a herida.

Me pregunto cuántos serán los que te besen la boca antes de que termine el día esperando que llegue el momento en el que sea posible despedirte para siempre y con una sonrisa. Cuántos habrán padecido tu hostil presencia que no es más que un boceto de la más cruel ausencia. Cuántos habrán regalado sus lágrimas en honor a tu indisimulable existencia que late fuerte porque -aunque invisible- sos gigante. Cuántos se abrazarán a errores por el simple hecho de tenerte miedo, cuantos decidirán arrebatadamente sus futuros para huir de vos... Cuántos,  como yo, te verán repleta de virtudes que difícilmente puedan existir.


Que me dures lo que debas, que me huyas si te atrapo y que me desilusiones cada tanto para que seas una cabaña de vacaciones a la que volver cada vez que no tenga a dónde ir. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Soundtrack

Decía una canción "si te hubiese dicho las palabras correctas en el momento indicado, serías mía".
Cuando escucho críticas sobre artistas, canciones o discos siempre pienso lo mismo: no le llegó.  Y es que eso no se fabrica, me arriesgaría a decir que ni siquiera el más estudioso y conocedor en la materia puede escapar a la magia que reside en esa combinación perfecta entre melodía y música cuando son capaces de decir justo eso que jamás supimos poner en palabras.

Nuestra vida es una película en proceso y ahí vamos llenando el ambiente de perfumes, colores, sonido y música.  Cada momento tiene una melodía indeleble como el paso de las estrellas en la luna.  Cada canción esconde rostros y situaciones que quizás nunca más podamos repetir, momentos que van a nadar en el fango de nuestra miseria tratando de salir a la superficie para que la memoria no los reemplace.

Elegimos la música para un momento y lo volvemos eterno en algo mucho más intangible que la mente.  Pasará el tiempo y quizás olvidemos rostros, perfumes, promesas incumplidas, compromisos rotos pero cuando suene una melodía que tenga que ver con nuestra historia vamos a sentir que no existe tiempo ni espacio para una sensación.

Years gone by and still words don`t come easily like "I love u"  algo así como:  Los años pasan y las palabras aún no vienen fácilmente, como "te amo".

¿Será acaso la vida una eterna quimera?
Pareciera que las grandes canciones, las grandes películas, las grandes obras siempre se trataron de amores desbaratados. Amores que murieron de miedo, amores desaprovechados, amores que fueron vencidos por tradiciones, amores sellados con billetes, amores que latían con una fragancia barata aunque estuvieran casados con perfumes caros.  Es que el amor parece terminar siempre en el mismo lugar, en esos rincones en los que dos pueden ser dos para siempre aunque caminen separados.

Alguna vez un señor me dijo:  "no puedo arriesgar todo lo que tengo" y mi mente hacía mil preguntas aunque no pudiera expresarlo.  Yo sigo sin saber qué perdía él pero entendí que los que más pierden son los solitarios.  Cuando nos dejamos agarrar las manos después de tanto tiempo, estamos apostando algo que pocos conocen: la libertad de no tener motivos para decepcionarnos.  Esa sí que es una apuesta arriesgada.

Sólo será cuestión de dejarse abrazar y esperar.  Después de todo, mientras muchas cosas se derrumban alrededor, la música irá tejiendo la banda sonora perfecta una y otra vez para que la película sea siempre un poco mejor, para que cuando tengamos que recordar sea ameno ver las fotografías que decidimos guardar, para que cuando quememos el álbum nos quede algo en un lugar al que nadie jamás podrá viajar más que nosotros mismos.

"Decir las palabras correctas en el momento justo" como dice la canción que amo de Tracy Chapman nos hubiese robado la posibilidad de que la banda sonora de mi vida tuviera esa canción.

Definitivamente, todo existe y sucede por un motivo.  Valdrá la pena que en este camino no seamos lo suficientemente torpes como para perdernos la oportunidad de cerrar la historia con un digno final.

Les dejo la canción que inspiró este texto.  Es tan sentida que apuesto que sin conocer el lenguaje, van a entenderla perfectamente.  Quizás de eso se trata la música.

https://www.youtube.com/watch?v=UTF2qZbVnCM

viernes, 2 de diciembre de 2016

El deber y el querer no duermen juntos

Entre el deber y el querer duerme quieta la conciencia.
El deber, eso que no es más que la creación de un sistema de reglas ajenas a uno, un legado de límites que encarcelan corazones y mentes, un espacio que nos vuelve violentos porque en el fondo, ahí donde aún somos nosotros mismos, ese "alguien" que queremos destruir, busca desesperadamente escapar de nuestra aparente evolución, de nuestro deber.

"El querer" lee Romeo & Julieta y bebe gota a gota del veneno del miedo al que llama realidad para sostener su adulta imagen mientras sonríe a escondidas recordando esos instantes en los que se sintió verdaderamente vivo. "El querer" conoció tan bien los colores que quiere volver a ellos una y otra vez para que todo en su ser florezca, el gris aparece camuflado para recordarle que "el deber" es cosa de adultos y lo logra convencer.

El deber viste de marca y a la moda. Usa perfumes caros y vacaciona sólo para sacarse fotos que van a decorar alguna red social.  El querer viste cómodo y anda liviano porque está siempre listo para viajar aunque no tenga cámaras con las que pueda guardar retratos. 
El deber ríe bajo, critica fuerte y ama poco. 
El querer ríe alto, critica bajo y ama mucho.
El deber duele.  El querer muere.

El deber va poniendo ladrillo a ladrillo y te permite estar seguro, va levantando hilera por hilera y te fabrica un fuerte del que no sale nadie y al que no entra nadie, no lo cambia el viento, no se ensucia pero tampoco te permite ver demasiado y quizás algún día descubras que es difícil -pero no imposible- salir.

El querer deja que la naturaleza le muestre guaridas mientras camina, se pincha con algunas espinas, siente frío, calor, conoce el miedo que generan los riesgos pero sigue su camino porque está convencido de que lo verdaderamente bueno está por llegar.

El deber es responsable con lo políticamente correcto.
El querer te invita a honrar la vida.

El deber tiene hilos invisibles que encadenan tus pies, tus manos y también tu corazón.
El querer te desmorona como marioneta en una obra porque quiere que sepas que también está vivo aquello que no se ve.

Siempre me repito... quizás esto sea leído en el momento correcto por alguien que lo necesitaba.  Ojalá así sea, deseo que cuando leas esto, te sientas feliz de la vereda en la que decidís estar y si no estás del lado que le da sentido a tu vida, ojalá al menos estés a tiempo de cambiar.



domingo, 27 de noviembre de 2016

Cuba es mucho más que habanos y ron

Algo me hace creer que éste no es mi mejor año como persona librepensadora en el ejercicio de su derecho inherente.

Vacilé antes de escribir, no por falta de convicción en mis opiniones sino porque se que los pseudo revolucionarios que dan la vida por defender la libertad, ponen demasiado esmero en impedir que se propague aquella idea que ellos no comparten.

Voy al foco y al hueso.
Desde un all inclusive en La Habana supongo (no tuve el placer de conocer la isla) debe ser imposible no amar la Cuba esa en la que es más rentable ser mesero de un turista que ejercer hermosos títulos.

Con la muerte de Fidel se desata esa pasión desmedida que tenemos por los que mueren. Si tuvieron defectos, desaparecen al instante, por lo que no es ilógico que Fidel (que ya era visto como un héroe) sea ahora la carta magna de la revolución. Definitivamente no puedo negar que se presentó como un libertador -y de alguna forma lo fue- de una Cuba oprimida por el gobierno de Batista, pero lo que vino después me parece deprimente. Lo único divinamente innegable de aquella épica entrada a la isla es que quisieron despegarse de Estados Unidos y lo lograron, pero en esa búsqueda hubo violaciones a los derechos humanos y atropellos que ahora parecen no importar.

¿No importan? Suelo ser ilusa y confieso que pensaba que "el asunto de la libertad" no tenía tintes convenientes, pero parece que sí. Yo creo fervientemente que no debería tenerlos.

Vamos a un ejemplo tontamente ilustrativo: estoy en el colegio y tres compañeros me golpean, uno es morocho, otro pelirrojo y otro rubio, protesto cuando me pegan el morocho y el rubio pero como los pelirrojos me gustan, no me molesta tanto y no digo nada. ¿Así es la cuestión? ¿la agresión no es tal dependiendo de quién es el que la ejerce?

Estoy convencida de que desde otras partes del mundo, escuchan "Cuba" y solo ven el agua cálida y lo vistosas que pueden ser las ruinas de una ciudad en las fotos que se comparten para alardear con orgullo viajes culturales y de placer pero, con todo respeto, lamento el silencio eterno que define a quienes hoy se sienten compungidos con la muerte de un hombre que apareció vestido de héroe libertador para quitar las cadenas de Batista y para, también vestido de verde, poner las cadenas de él a un pueblo que vivió medio siglo dividido y en muchos casos, destruido.

La isla fue como Alcatraz para muchos, pero los balseros y balseras (SERES HUMANOS) no le importaron a gran parte del planeta, no fueron tapa de diarios porque en lugar de sus huídas en pos de buscar libertades que les fueron saqueadas en sus propias tierras, aparecían noticias de los berrinches políticos que nacían con intenciones que se diluían a medida que el poder se iba enquistando eternamente.

Sepan disculpar pero me genera pena ver que tuitean sandeces desde sus IPhones, que endiosan a un hombre que no supo moderar su odio anti imperialista haciendo pagar a inocentes.

¿No les importan los balseros? La respuesta es NO. Jamás vi a nadie publicar una noticia de la Cuba esa que expulsaba con dolor a familias enteras que, sabiendo que sus chances eran ínfimas, se arriesgaban a huir en balsas precarias, en medio de noches inmensas, de un país convertido en cárcel.

¿Qué saben de Cuba? Que fabrican habanos y que el ron es agua allí. Que la medicina es única en el mundo y que todos tienen un título, aunque la aplicación de los beneficios y grandezas nacionales a favor de sus propios habitantes haya sido una utopía. Pero... ¿qué le importa al turista mientras lo traten como un rey? ¿Qué le importa a un turista que va a Cuba para conocer la belleza geográfica que le mostró alguna película de Yanquilandia? Lo que no saben es que una propina fue siempre para ellos una oportunidad de vivir un poco mejor, que algunos sindicalistas argentinos (que a duras penas terminaron la primaria) fueron atendidos como dioses por meseros que viven en la máxima precariedad aunque tengan en sus paredes un diploma de ingeniero (por ejemplo).

Odiar a EEUU lo llevó a tenerlos a todos muditos, sumisos y ciegos, con toallas femeninas regaladas por el gobierno, con kioscos en los cuales sólo se venden cigarros, condones y cerveza, con una realidad de ensueño para turistas y con una realidad muy parecida a una pesadilla para los lugareños.

En fin. Periodistas muertos. Periodistas presos. Ciudadanos perseguidos. Ciudadanos muertos. Ciudadanos presos. Ciudadanos huyendo. Todo por pensar distinto.
No celebro la muerte de nadie, ni la de Hitler ni la de este hombre al que considero víctima de su propia historia, pero espero que se me permita plantar esta semilla de duda sobre qué entiende la humanidad por derechos humanos y por qué seguimos haciendo que algunos muertos valgan más o menos que otros.

En fin... asunto de cada uno. Me alegra ser un ser humano que no se siente mejor con ninguna muerte y que lamenta la hipocresía del mundo. Un mundo en el que dictadores y revolucionarios usan el mismo color, dato que no considero menor y que me parece que deja al descubierto que es ciego el que quiere. Principalmente me apena vivir en un país cómplice ante el dolor ajeno, un país ciego aún cuando la historia argentina sabe de Derechos Humanos pisoteados hasta el hartazgo.

Hace poco más de un año aparecía tendido en la arena el cuerpo de Aylan, un niño sirio víctima de esas huídas que ahogan el alma; conmocionó al mundo y todos nos sentimos tristes porque en su muerte se plasmaban muchas otras injusticias sociales y muchas "políticas" que matan de formas directas o indirectas por sostener guerras que tienen más que ver con medirse el virgo que con gobernar por el bien común. Aquella pequeña vida tendida en la arena era el capítulo más silencioso y ensordecedor del padecimiento de muchos sirios, fue una vida entre cientos que se cortan despiadadamente en la huída. Eso mismo vivieron los cubanos a los que un gobernante con ínfulas de dueño les impedía salir de Cuba, se arriesgaron miles y muchos quedaron a medio camino pero el mundo calló y me asombra que ni siquiera EEUU lo usó para deshumanizar la imagen de Fidel.

Dos o tres hombres, vestidos como militares, destituyendo militares, fumando habanos, sonriendo mientras levantan fusiles con las manos... una imagen con colores de un pasado que huele a atraso.

Hoy el mundo llora la muerte de un revolucionario al que su propio pueblo también supo llamar dictador. Hoy el mundo se deshace en halagos hacia Fidel en redes imperialistas, mediante medios imperialistas, desde cafés imperialistas, vestidos con marcas nacidas por allá... por el norte ese al que todos critican pero al que van. Hace rato que la revolución es una palabra que sirve para mantener el rebaño diciendo meee meeee meeee mientras por izquierda (o por derecha) sacrifican a los desobedientes en el nombre de la victoria.

Es simplemente una opinión, desde el cansancio del festejo de la violencia, desde la pena del desprecio por el otro, desde esa estúpida costumbre de seguir pintando de colores a los violentos que en nombre de la victoria atropellan la vida.

A continuación adjunto fotos de periodistas cubanos para graficar la parte que
no se ve de "La Cuba libre".



 Uno de los 9 balseros muertos kilómetros antes de llegar a La Florida.



Balseros muertos sin poder cumplir su sueño.

 Un anciano comiendo de la basura.

 En Cuba, la meca de la medicina, este hombre jamás tuvo silla de ruedas.

 Un teatro emblemático destruido y convertido en ruinas 
es estacionamiento de bici taxis.

Un hombre trabaja, otros miran y un turista en su auto 
es escoltado por cubanos.


Las fotos (a excepción de las dos primeras imágenes) y la carta que adjunto en este link, son propiedad de Yusnaby Pérez






Si después de ver esto creés que murió un héroe, tus valores humanos están bastante distorsionados.

Con respeto.