Los tres fenómenos de la semana tienen que ver con las nuevas tecnologías, con las nuevas opciones para recibir mensajes y decodificarlos.
En las últimas horas, la caída de WhatsApp casi deja sin aliento al 90 por ciento de los usuarios que, por lo que duró la caída del servicio, se empezaron a preguntar qué era lo que pasaba antes de que existiera esa red social, qué hacían. Cada uno hace de su vida y su tiempo lo que quiere, así que es irrelevante mi opinión en algo así de subjetivo, sin embargo no deja de ser llamativa la reacción generalizada ya que hay gente que pensó en demandar a la empresa por la caída de la prestación como si se tratara de una falla en la cobertura de una prepaga ante una situación de emergencia particular.
Otro de los temas que está acaparando la escena de las comunicaciones y que despierta opiniones encontradas es el fenómeno "13 reasons why". Es una serie original de Netflix que cuenta con la producción y la -ahora- defensa de una de las mega estrellas del público adolescente Selena Gómez.
13 REASONS WHY relata la historia de una joven que decide suicidarse y dejar audios para que los "aparentes" responsables del bullying que la condujo a encontrar una salida en el suicidio fueran entendiendo que sin sus conductas, ella no se hubiese quitado la vida.
El tercero y (para mi) más importante de los temas tiene que ver con Blue Whale o La Ballena Azul, un juego que invita a los participantes a formar parte de una especie de sociedad secreta en red donde los jóvenes que son aceptados reciben instrucciones de diferentes retos (50 según detallan algunos medios) que ponen en riesgo sus vidas pero que, al ser superados, deben ser reportados al administrador del sitio mediante una prueba de vida. La culminación del juego está representada por un sacrificio humano propio, previa publicación en las redes sociales de un mensaje del tipo "...soy sólo un fantasma", "este es simplemente el fin", "el sentido se pierde" o simplemente "la culpa es de la ballena".
El origen del nombre se remonta a un dato de la naturaleza, la ballena azul busca encallar cuando ya no tiene más fuerzas y decide morir. De alguna forma, el nombre intenta representar la voluntad de los que buscan ingresar al juego, jóvenes que no encuentran amor ni comprensión y que en el afán de pertenecer terminan en este macabro ritual. No es absurdo que esta práctica sea destinada a adolescentes, aprovechando la confusión, la tristeza, la incomprensión, la dificultad misma que conlleva atravesar esa etapa de la vida.
Muchos padres están desesperados y se preguntan ¿Cómo es posible que un chico ingrese en eso? o lo que es peor, piensan "mi hijo no entraría jamás en algo así". Quizás sea ese el mayor error. ¿Quién sabe lo que pasa por la mente humana? Digamos que con ver las noticias, basta. Cada vez que alguien comete una locura, no falta el testigo, el familiar, el amigo, el vecino que dice "jamás me imaginé esto, era una buena persona" y en ese caso estamos hablando de adultos.
"Problemas de chicos, problemas chicos" dice la frase. Ya no es una cuestión de edades. Los jóvenes están años luz de ventaja sobre sus padres. Entienden de tecnología, de privacidad (cuando quieren esconder algo) y entienden mucho mejor esto de "buscar pertenecer".
El juego nació en Rusia, el autor es un joven de 21 años. En nuestro país es mayor de edad pero si lo pensamos detenidamente, es un adulto primario, está más cerca de la edad de las "víctimas" que de la edad de cualquiera de nosotros. Cuando le preguntaron a Philip Budeikin (21) por qué había creado esto, él respondió:
“Sí. Realmente lo hice. No se preocupe, usted entenderá. Todo el mundo va a entender. Murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.
De todo el asunto, la respuesta de él, más allá de lo siniestra y escalofriante, termina confirmando que estamos rodeados de gente vacía. No importa si son padres, hermanos, amigos, familiares o simples contactos en las redes sociales. El marido coqueteando en Facebook con alguna mujer, la mujer buscando a su primer amor en Twitter, los hijos con la cabeza pegada a la pantalla las 16 horas que están despiertos, los novios de la mano y ocupando la otra con WhatsApp.
Nos juntamos con otros para llenar el vacío que nos dejan las redes sociales, cuando la lógica sería espectacularmente inversa "llenar el vacío de no estar con los que queremos usando las redes sociales".
Yo no me preguntaría tanto por qué un chico de 21 años captó la atención de tantos adolescentes sino, por qué no somos capaces de valorar las cosas que decidimos -por soberbia- llamar "simples" de la vida. Qué no nos asombre que otro se lleve lo que no vemos.
Es cierto, hay relaciones que van a durar mucho gracias a las redes sociales. Es cierto, ahí mostramos sólo lo que nos gusta de nosotros. Es cierto, ahí somos impunes. No nos importan los sentimientos, no nos importa el sufrimiento ajeno. Si alguien se droga lo estigmatizamos pero jamás nos preguntamos por qué, hablamos a sus espaldas pero no somos capaces de usar estas mismas herramientas para decir "estás bien?, nececitás que hablemos? un abrazo?" Es cierto... "garpa" mucho más mostrar la frivolidad aunque el 50 por ciento de las personas se sienta sola en sus proyectos y sienta que no ve su futuro. Es cierto todo.
Estamos demasiado ocupados.
No nos extrañemos si un día, al levantar la cabeza, nos damos cuenta de que estamos realmente solos.
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jueves, 4 de mayo de 2017
La ballena azul
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miércoles, 12 de octubre de 2016
El día después
Los que me conocen saben que escribo con frecuencia sobre situaciones de la vida. Que me dolió Candela Rodriguez, también Ángeles Rawson, Melina, Néstor, Luz Milagro, que escribo cuando un borracho al volante pretende ser tratado con humanidad, la misma que robó a sus víctimas con su falta de criterio y su irresponsabilidad. Los que me conocen saben que soy más severa conmigo de lo que soy con el resto y que soy humana ante todo.
La verdad es que escribí un post en mi blog pedorro en el que voy desde un amor imposible a Messi pasando por los Panama Papers y las joyas de Cristina. El post no lleva en el título el nombre de la marcha de Rosario porque no hablo de ella y quise respetarla de mi crítica que no es más que la opinión de una mujer cualquiera.
El post comienza con un "nadie te dice..." y celebro que sean más los que la entendieron que los que no, pero para aliviar susceptibilidades (que no quise lastimar a menos que quien lea esto se divierta incendiando, rompiendo todo a su paso) explico, con pena de tener que hacerlo, que mi publicación intentó ser una invitación a dejar de ver en el "otro" al responsable de lo que yo decido o dejo de decidir por mi sensibilidad a la visión ajena.
Me han tratado de y me han preguntado muchas veces si era "torta" por estar siempre sola, me han dicho "marimacho", me han dicho también gorda y cuando no estuve de acuerdo me trataron de "pendeja". Me dijeron que se me iba a pasar el tren, que ya estoy grande para boludear con la música, que mi opinión no vale porque soy del conurbano y muchas cosas más.
Un poco en chiste, un poco seriamente, todas las opiniones me dolieron un poco o me provocaron "mirarme" y alguna vez, hasta cuestionarme. Pero fueron dos segundos! Porque me educaron con esta frase en la cabeza "Nunca hagas nada que no quieras hacer".
Por eso, cuando a los 17 años me trató de lesbiana un compañero (hoy amigo), me puse triste y pensé ¿cómo convencerlo de que no lo soy? la salida era simple, podía salir y chapar con cualquier pibe en un boliche y eso le alcanzaría... LISTO! ya estaba la solución! Pero 2 segundos después dije "¿por qué le tengo que demostrar al resto algo?" "¿quién me obliga?" Nadie. Y no me olvidé más de eso.
Desde ese momento, me abracé a la idea de mi crianza "NUNCA HAGAS NADA QUE NO QUIERAS HACER" y empecé a sonreír cuando me decían "vos qué sabés, pendeja?" o cuando llegaba a una entrevista de trabajo y aparecía una chica super linda, alta y delgada y mi cerebro me boicoteaba con un "la van a contratar a ella porque es re linda" y para mi sorpresa mi teléfono sonaba a las dos horas para decirme "empezás el lunes". Cuando un flaco se animó a agarrarme del cuello le demostré sin violencia que yo no era inferior, que yo lo respetaba y que merecía lo mismo porque me importa poco qué tiene cada uno entre las piernas. Cuando un médico se creyó que porque yo era recepcionista él podía tratarme como una esclava y acosarme, fui y le hablé muy claramente y no me molestó más.
En muchos de los comentarios en respuesta a lo que escribí, recibí la aprobación de quienes supieron entender mi observación y mi opinión y muchos de los detractores intentaron aportar su visión sin la necesidad de descalificarme... otros, por supuesto, no encontraron manera de desacreditar mi opinión sin atacar mi persona, mi cuerpo, mi lugar de procedencia o mi falta de libro. Saben algo? No me importan las agresiones porque cuando escribo lo hago con el corazón. Jamás pensé que iba a agradarle a todo el mundo, por supuesto y sí creí que muchos no lo iban a entender y no me equivoqué.
Yo fui "boluda" por dar clases particulares cobrando $1 la hora a los nenes del barrio y por darle clases gratis a otros y me importó nada la opinión ajena.
Yo fui frígida por dar mi primer beso a los 21 años y me importó nada la opinión ajena.
Yo fui tonta por no codearme con gente conveniente y me importó nada la opinión ajena.
Yo fui aburrida por no haberme emborrachado nunca y me sigue importando nada la opinión ajena.
Yo fui marimacho por usar camiseta de fútbol, por levantar ladrillos, por arreglar desde un inodoro hasta una bicicleta y me importa nada la opinión ajena.
Yo fui floja cuando lloré con una película.
Yo fui una calentona cuando dije que me casaría con un cantante.
Yo fui una idiota cuando me fui de un trabajo sin hacer quilombo.
Yo fui poco viva cuando devolví un vuelto de más.
Yo fui "de manual" cuando dije que quería casarme y años atrás fui loca por no casarme.
Si alguien lee esto y cree que no sufrí ni sufro cuestionamientos, está equivocado, pero no me puede afectar.
Voy a seguir pensando que la violencia no es un lenguaje válido.
El patriarcado, el sistema, la dominación, el sometimiento, la opresión son sistemas que no podemos extirpar de la sociedad desde la barbarie. Por ahí un jovencito decía "si no es así, no se logra nada" y hoy apareció una chica descuartizada. Evidentemente, estas formas propuestas o impuestas, tampoco impidieron esta muerte.
Con todo respeto, pienso que hay dos o tres cerebros de fondo fomentando esto y mirándolas accionar el plan como un científico mira a una ratita después de inyectarle "su ciencia".
Si alguien no lo había entendido, esto intenta hacerlo.
A vos, piba, pibe... no dejes que nadie modifique tu naturaleza, desarrollá tu sentido crítico y no te conviertas en carne de cañón de ideas ajenas. No uses nunca a los débiles para justificar tu causa, si vas a hablar de ellos, que sea cara a cara en un comedor, si vas a defender sus libertades que sea sembrando posibilidades. Si querés saber lo que es la igualdad, practicala para mejorar la vida de los de abajo y no arruinando la existencia de los de arriba, se gasta mucha energía en lo segundo y lo primero nos necesita enteros.
Tengo una prima trans, tengo amigos y amigas gays, he sufrido violencia y acoso en primera persona, conozco mujeres que abortaron en la clandestinidad, no creo que nada de esto los represente. Si se me permite, les recomiendo estudiar la vida de Gandhi. Un nacido en la India mientras ésta era colonia británica, fue a Gran Bretaña y estudió leyes, volvió a su país y con las mismas herramientas que adquirió en el más alto colonialista de aquellos tiempos (Gran Bretaña), liberó a su pueblo (India) del abuso y los atropellos de una nación que jamás los respetó y los pisoteó.
No usó ni una sola arma, los arrodilló sin violencia y los envenenó con la inteligencia de los que verdaderamente han revolucionado al mundo.
Sé el cambio que quieres ver en el mundo.
domingo, 28 de agosto de 2016
Morir de miedo
Esto de las redes sociales nos impide romper sanamente los vínculos, nos aleja de la idea clásica que descansaba en las poesías de Gustavo Adolfo Bécquer donde, estar distanciados del amor era algo angustiante y doloroso. La lejanía de aquellos tiempos quedaba librada al azar y allí sí valía la leyenda "del hilo rojo" porque, definitivamente, si dos personas estaban destinadas a estar juntas, más allá de las adversidades y los procesos de la vida, habría encuentro.
Seguramente si Pablo Neruda viviera estos tiempos, en lugar de estar noches enteras mirando estrellas que le inspiraran tan hermosas prosas, estaría stalkeando a su amada en Facebook; estaría viendo si su portada da indicios de que ya hay un nuevo amor o estaría escribiendo indirectas en Twitter. Gabriel García Márquez estaría escribiendo sobre los muros de los políticos del momento y su visión de la realidad sería acotada a lo que sus contactos quisieran mostrar en las redes sociales, por lo que sus novelas costumbristas, quizás no existirían tan perfectamente descriptas como las conocemos hoy.
Las parejas de antes se divorciaban y pasaban a ser completos desconocidos. Separarse era sinónimo de romper lazos con un montón de gente que no tenía que ver con uno y que hasta quizás, nos caía mal. Los amigos de cada bando se volvían soldados de la tropa y atacar al contrincante era un folklore que tenía un duelo relativamente breve, hoy -en cambio- los ex tortolitos se ven en internet quizás para ver quién de los dos envejece más rápido, engorda más y se deteriora mejor... pero en definitiva, el lazo sigue.
Aquellos que aman en estos tiempos tienen que saber que hay una gigantesca valentía en el acto mismo de amar ya que es probable que, cuando el amor se termine, (si es que deciden separarse) en las redes sociales habrá mucho material que NO se autodestruirá en 5 minutos como decían los comunicados que recibía el Inspector Gadget. No bastará con que Pepe y Moni borren los álbumes de fotos, porque Pao, Coqui, Dardo y María Elena han sacado fotos también. Entonces, hay un punto en el que nada se irá para siempre.
Fiestas Navideñas, cumpleaños, recitales, fotos grupales, etiquetas en lugares, en viajes... todo queda en algún lugar y posiblemente, en algún momento nos volveremos a encontrar con recuerdos que nos vendrán a impedir olvidar lo que fuimos ayer y eso nos va a movilizar y nos hará preguntarnos una y otra vez si lo que elegimos estuvo bien.
En fin... solamente pienso que sería muy lindo perderse algunos recuerdos, podría llegar a ser una linda forma de ganar salud mental, de dejar de preguntarnos qué hubiese sido si...
Posiblemente habrá un momento en el que podamos mirar el álbum de nuestra vida (que no estará colgado en ninguna nube) ese que habita en nuestro corazón y en nuestra mente y ahí, cuando no haya más tiempo seguiremos preguntándonos cómo hubiese sido la vida si hubiésemos abierto otras puertas, pero ya está... para no morir de miedo, bastará con saber que todo lo que decidimos salió del corazón.
Seguramente si Pablo Neruda viviera estos tiempos, en lugar de estar noches enteras mirando estrellas que le inspiraran tan hermosas prosas, estaría stalkeando a su amada en Facebook; estaría viendo si su portada da indicios de que ya hay un nuevo amor o estaría escribiendo indirectas en Twitter. Gabriel García Márquez estaría escribiendo sobre los muros de los políticos del momento y su visión de la realidad sería acotada a lo que sus contactos quisieran mostrar en las redes sociales, por lo que sus novelas costumbristas, quizás no existirían tan perfectamente descriptas como las conocemos hoy.
Las parejas de antes se divorciaban y pasaban a ser completos desconocidos. Separarse era sinónimo de romper lazos con un montón de gente que no tenía que ver con uno y que hasta quizás, nos caía mal. Los amigos de cada bando se volvían soldados de la tropa y atacar al contrincante era un folklore que tenía un duelo relativamente breve, hoy -en cambio- los ex tortolitos se ven en internet quizás para ver quién de los dos envejece más rápido, engorda más y se deteriora mejor... pero en definitiva, el lazo sigue.
Aquellos que aman en estos tiempos tienen que saber que hay una gigantesca valentía en el acto mismo de amar ya que es probable que, cuando el amor se termine, (si es que deciden separarse) en las redes sociales habrá mucho material que NO se autodestruirá en 5 minutos como decían los comunicados que recibía el Inspector Gadget. No bastará con que Pepe y Moni borren los álbumes de fotos, porque Pao, Coqui, Dardo y María Elena han sacado fotos también. Entonces, hay un punto en el que nada se irá para siempre.
Fiestas Navideñas, cumpleaños, recitales, fotos grupales, etiquetas en lugares, en viajes... todo queda en algún lugar y posiblemente, en algún momento nos volveremos a encontrar con recuerdos que nos vendrán a impedir olvidar lo que fuimos ayer y eso nos va a movilizar y nos hará preguntarnos una y otra vez si lo que elegimos estuvo bien.
En fin... solamente pienso que sería muy lindo perderse algunos recuerdos, podría llegar a ser una linda forma de ganar salud mental, de dejar de preguntarnos qué hubiese sido si...
Posiblemente habrá un momento en el que podamos mirar el álbum de nuestra vida (que no estará colgado en ninguna nube) ese que habita en nuestro corazón y en nuestra mente y ahí, cuando no haya más tiempo seguiremos preguntándonos cómo hubiese sido la vida si hubiésemos abierto otras puertas, pero ya está... para no morir de miedo, bastará con saber que todo lo que decidimos salió del corazón.
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