Cada vez que me siento frente a esta máquina, la casualidad me pone frente a una carpeta llena de cosas mezcladas porque carezco de la disciplina que te sobró siempre a vos. En muchos momentos podría renegar del simple hecho de saber que mis 10 minutos se transforman en dos horas en el afán de que el desastre no aumente. La culpa me obliga a ordenar un poquito por miedo a perder -entre tantas alternativas tecnológicas- la posibilidad de volver eternos los momentos que me robaron alguna sonrisa.
La música termina siendo un "amor sagrado" y este rígido se volvió un templo desde que no estás. Acá, cada vez que me pierdo te encuentro y dudo que sea una simple casualidad que tu bendita voz aparezca en cada video o en cada audio para devolverme a esos lugares en los que mi voz se atrevía a mis desafíos y a lo que ustedes me proponían. Fui feliz muchas veces y otras no tanto, pero de un tiempo a esta parte sólo recuerdo nítidamente los capítulos en los que nos reíamos de nosotros y soñábamos grande.
Una de las últimas canciones que hicimos decía "un retrato viejo que no tiene ni un recuerdo está vacío esperando por lo que vendrá". Ustedes hacían lo que sabían y yo me limitaba a ponerle palabras a muchas de las canciones, no siempre querían decir algo específico y esa canción no tenía mucho sentido para mi. Hoy que me encontré con un video en el que se te ve feliz haciendo lo que tanto te gustaba, presté atención a la letra y creo que es una verdadera bendición que los lugares que pisaste tengan tu huella indeleble, tengan una foto de tu sonrisa en cada retrato, en cada rincón.
Con vos no hubo que esperar "lo que vendrá" porque honraste el presente al punto de quedarte para siempre en todos los lugares que fueron tuyos.
Bendita tu voz cada vez que, en estos archivos sin nombre, aparece para inspirarme una carcajada, para regalarme la nitidez perfecta de un recuerdo o para arrancarme una lágrima de este corazón que te extraña tanto.
Me estarías diciendo "Lu, no seas pavota, no llores" pero sabés que soy sensible y para mi los amigos son lo más maravilloso que nos regala la vida, porque son los hermanos que se eligen. Gracias por la casualidad de nuestros caminos cruzándose tantas veces para encontrarnos en salas lujosas, de poca monta o en nuestras casas para curar todo con la música. Gracias a la vida por tu amistad, por tu tiempo de calidad, por haberte convertido en un ser valioso en mis momentos más tristes.
Cada vez que suene un platillo sentiré tu abrazo cerca mío.
https://youtu.be/KAOL9oT3DIU
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viernes, 10 de marzo de 2017
viernes, 28 de octubre de 2016
Indeleble
Siempre estará vivo el recuerdo.
Vendrá a susurrar ese nombre que te pasea
entre el olvido y el amor,
sacudirá alguna lágrima escondida
entre las hojas de un otoño cualquiera
y te abrazará como el viento bravo que
se adueña del mar.
Siempre estará vivo el recuerdo.
Te visitará en la mirada piadosa de
un animal silvestre,
te llenará de calor el cuerpo cuando
un café te traiga su melancolía y
te robará una sonrisa cuando la ternura
de un niño te arranque de la rutina.
Siempre estará vivo el recuerdo.
Viajará contigo y no le importará
qué tan lejos vayas,
te besará por las noches,
te llenará de luz cada mañana.
Tejerá tus sueños, te enredará dulcemente
y cuando algo no funcione,
logrará calmarte entre sus brazos
que te parecerán espadas.
Siempre estará vivo el recuerdo aunque
ni siquiera hayas podido alcanzarlo,
aunque su boca no diga tu nombre,
aunque sus ojos jamás te hayan mirado.
Siempre estará vivo el recuerdo
y te arrastrará a lo que fuiste
y te pondrá de rodillas mil veces
cuando quieras olvidarlo;
beberá tus lágrimas y cuando te gane la noche
dirán en secreto, su nombre, tus labios.
Siempre estará vivo el recuerdo y
no te odiará por querer matarlo,
él sabe acompañar en silencio y
sabe provocar espanto.
Vendrá a susurrar ese nombre que te pasea
entre el olvido y el amor,
sacudirá alguna lágrima escondida
entre las hojas de un otoño cualquiera
y te abrazará como el viento bravo que
se adueña del mar.
Siempre estará vivo el recuerdo.
Te visitará en la mirada piadosa de
un animal silvestre,
te llenará de calor el cuerpo cuando
un café te traiga su melancolía y
te robará una sonrisa cuando la ternura
de un niño te arranque de la rutina.
Siempre estará vivo el recuerdo.
Viajará contigo y no le importará
qué tan lejos vayas,
te besará por las noches,
te llenará de luz cada mañana.
Tejerá tus sueños, te enredará dulcemente
y cuando algo no funcione,
logrará calmarte entre sus brazos
que te parecerán espadas.
Siempre estará vivo el recuerdo aunque
ni siquiera hayas podido alcanzarlo,
aunque su boca no diga tu nombre,
aunque sus ojos jamás te hayan mirado.
Siempre estará vivo el recuerdo
y te arrastrará a lo que fuiste
y te pondrá de rodillas mil veces
cuando quieras olvidarlo;
beberá tus lágrimas y cuando te gane la noche
dirán en secreto, su nombre, tus labios.
Siempre estará vivo el recuerdo y
no te odiará por querer matarlo,
él sabe acompañar en silencio y
sabe provocar espanto.
Vendrá el recuerdo.
Caminará por tu ceño cuando una duda
te invada sin respuesta por lo que
pudo haber sido si lo hubieras intentado.
Siempre estará vivo el recuerdo de
lo que no quisiste llamar realidad
y te visitará en algún momento para que
llueva en tu corazón cada lágrima que tus mentiras,
vestidas de decisiones, han logrado generar.
Siempre estará vivo el recuerdo,
aunque no conozca de rencores,
aunque nada malo te desee,
aunque tu existencia le haya robado
la ilusión de los milagros.
Estará vivo el recuerdo y se acercará cuando
pudo haber sido si lo hubieras intentado.
Siempre estará vivo el recuerdo de
lo que no quisiste llamar realidad
y te visitará en algún momento para que
llueva en tu corazón cada lágrima que tus mentiras,
vestidas de decisiones, han logrado generar.
Siempre estará vivo el recuerdo,
aunque no conozca de rencores,
aunque nada malo te desee,
aunque tu existencia le haya robado
la ilusión de los milagros.
Estará vivo el recuerdo y se acercará cuando
el camino te regale soledad;
te abrigará como lo hacía con cada beso de bienvenida
y con cada ahogo que tu adiós sonriente,
en esa irrealidad, le ha sabido regalar.
Siempre estará vivo el recuerdo,
vivirá hasta el día en que la vida te deje en una vieja estación
y tus ojos te enseñen que ya no haya nadie a quien puedas esperar.
te abrigará como lo hacía con cada beso de bienvenida
y con cada ahogo que tu adiós sonriente,
en esa irrealidad, le ha sabido regalar.
Siempre estará vivo el recuerdo,
vivirá hasta el día en que la vida te deje en una vieja estación
y tus ojos te enseñen que ya no haya nadie a quien puedas esperar.
miércoles, 22 de junio de 2016
Messi, gracias por ser argentino
Ayer se gestaba en mi mente este texto dedicado a un ser que logra unir millones de voces en el mundo en un mismo momento, con la misma energía, con la misma pasión, con la misma admiración y lo que es mejor, con el mismo respeto.
Yo crecí en esta tierra en la que el fútbol es mucho más que un evento deportivo. Acá el fútbol es tradición, religión, es herencia. Papá compra la camiseta para su bebé al otro día de ver en la ecografía que "es varón". El primer regalo suele ser una pelota, de colores, blanda, de tela y con cascabeles... pero una pelota al fin. En Argentina, el asado, el tango y el fútbol son ADN, son la expresión viva de lo que nos une y es por eso que el que no ama el tango, cuando sale del país y escucha "Cafetín de Buenos Aires" deja que se le piante un lagrimón; el perfume del domingo al mediodía es el del asado hecho por el abuelo y papá, con los nenes alrededor esperando con ansias aprender a hacer el fuego; y el fútbol es el color que envuelve este paisaje verde y extenso.
A mis 32 años he visto muchos jugadores apasionados, virtuosos, dedicados, guerreros, de hecho coleccioné fotos de Matías Almeyda durante mi adolescencia y gracias a él aprendí a observar el fútbol europeo y supe que la combinación de la técnica y disciplina de ellos necesita la rusticidad de nuestros argentinos para que tanta organización deportiva no vuelva aburrido y previsible un domingo a las 6.
En una semana me encontré repitiendo dos veces la misma expresión: "No se puede creer".
Messi. Sí, así a secas. Messi. El jugador en la cancha y en la vida. Ese que ojalá se vuelva ejemplar ídolo de las generaciones futuras. Ese que a esta altura ha superado con creces no solo récords sino las expectativas de quienes quieren el fútbol y no, de quienes se resistieron a darle la derecha, de quienes lo cuestionaron y sostuvieron "le falta".
No le falta, le sobra!
Se define a los líderes como las personas capaces de guiar e influir a otras personas o grupos de personas, que además son reconocidos como tales.
Sólo con esa definición se puede refutar verbalmente cualquier expresión que, a esta altura, es pasado. Siempre es bueno aportar un poco de educación que modere la pasión.
Messi, "el jugador", ese al que le negaban la 10, ese que tenía una vara muy alta para superar, ese que cargaba con la historia pisándole los talones.
Sí, ese que "todavía" no ganó un mundial.
Ese que recibió en España lo que no supieron darle nuestros clubes.
Messi, el que aún así decidió que quería vestir la albiceleste. Messi, el callado, el mudo, el silencioso obrero.
El que le lleva una alegría al argentino promedio que soñó con ser futbolista, ese que hace que los ojos de mi sobrino brillen, ese que mira la pelota como un chico mira la vidriera de una juguetería.
Messi, el que apunta, calcula y dispara. El sumiso. Ese que, siendo uno no necesita "líos" para que su nombre esté en boca de todos, ese que se mueve como cualquier técnico quiere, ese que parece un jugador de Play. Sí, ese... así, milimétrico, veloz, prolijo en la cancha y fuera de ella.
Messi... ese que le hace todo más fácil al resto porque aprendió a poner su virtud al servicio de otros.
Messi, el mejor jugador del mundo.
Messi, el que tiene un don y lo valora.
Messi, el que responde ataques con silencio.
Messi, el que por cada humillación brinda un acto magistral.
Messi, el jugador que sonríe y nos invita a hacerlo con él.
Messi, el que nos hace olvidar durante 90 minutos que este país está plagado de gente que no le llega ni a los tobillos.
Messi, el que nos devuelve la alegría que los políticos nos quitan, más no sea lo que dura un partido.
Messi, el que conserva mirada de niño y logró a base de trabajo hacer de la pelota, una extensión de su cuerpo.
Messi, el que nos demuestra que con sacrificio y fe en uno mismo, pero principalmente respetando a los otros, se puede llegar tan lejos como se desee.
Yo soy de la generación que tenía como ídolo a alguien que fue "pasado" mucho antes de terminar su carrera. De una generación que dijo D10S a alguien que ha dado muestras de ser inmoral, injusto y desagradecido con sus hermanos, nosotros... los argentinos.
Siento un enorme alivio de que los niños de hoy puedan amarlo, en nuestro país y en el mundo entero.
Sí, señores... Messi, el pibe que hizo de las ventanas, puertas. El que, por cada ataque, devolvió una jugada inolvidable.
Cinco letras, un nombre, un grito. Messi... gracias por ser argentino.
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