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martes, 19 de julio de 2016
33
Hay momentos convulsionados en la vida, afectos que se vuelven poco "afectos" y otros que nos dan cariño que no sabemos si merecemos. Hay días que duelen mucho, que nos atan la voz y nos quitan el sueño pero que, indefectiblemente, sirven para parar el mundo, el reloj, la pelota y ver qué nos está pasando.
Los días previos a mi cumpleaños no han sido ideales pero de las situaciones menos perfectas se aprenden las mejores lecciones así que, acá estoy.
33 años, todo un número si asumo que en mi memoria no están tan distantes mis 15 años, mi secundario, mis ingresos al ISER. 33 años siendo una gran soñadora en acción, creyendo que siempre todo va a estar mejor, sabiendo que depende de mi esfuerzo el 80% del éxito o no, entendiendo que a veces una puerta cerrada es un gran regalo.
33 años de los cuales recuerdo casi todos.
En estos 33 años vi cómo la vida convertía a mis padres en mis héroes, vi a mi hermana volverse mi amiga, soñé con un buen amor (no con un príncipe azul sino con un tipo que me quisiera en su equipo), me equivoqué, me decepcioné, decepcioné a otros, me postergué, abandoné sueños, insistí con otros, fracasé, lloré, pasé algunas noches sin dormir, lo logré.
En estos 33 años vi crecer demasiado rápido a personas que amé y por las que hubiese dado mi vida, me dolió el paso del tiempo. Aprendí a irme cuando algo no me hacía bien, intenté unir a las personas que no debían estar separadas, lastimé sin querer, pedí perdón, me perdonaron pero no aprendí a perdonarme.
En estos 33 años probé con 3 carreras, me quedé con la más sencilla para recibirme pero la más difícil de conquistar. La conquisté. Pasé largas noches soñándome en una radio, me metí en estudios en los cuales no se veían las tapas de los CDs de la tierra (si -con suerte- había música y no la tenía que llevar yo) y fui feliz y trabajé como si estuviera en la mejor emisora del mundo.
Tuve los mejores operadores, con o sin título ellos daban luz al cartelito más hermoso, ese que dice "Aire". Conocí a Badía, me dijo que me parecía a su primer amor, me enamoré de él cuando dijo eso.
Llegué a Aspen y presenté las canciones que más amaba escuchar, supe lo que era la máxima felicidad, también conocí lo que era no coordinar del sueño. No me quejé porque cuando me sentía destruída pensaba en un albañil que se levanta a las 5 de la mañana y se muere de frío y ahí se me pasaba el padecimiento. Cuando me dormí con los ojos abiertos me fui, por respeto a Aspen y por respeto a su audiencia que merecía de mi lo mejor. Nació Arpeggio y me adoptó, me enamoré de la música clásica, es mi casa y allí me divierto y siempre saco algo nuevo para guardar en mi cabeza y en mis oídos.
Después de Aspen creí que ya no volvería a conducir, no es nada fácil la cosa... y un día dos amigos me dijeron "se va una locutora de Vale", me pasaron un mail, (fue el primer CV que envié por mail). Al otro día me llamó mi actual jefe, fui al casting, me dijo: "tengo para ofrecerte ya mismo los fines de semana en la trasnoche".
Sentí ganas de inmolarme, le dije: "acepto pero, por favor no me dejes morir en la trasnoche" mientras mi cerebro repetía en silencio "no le podés estar diciendo esto a este hombre".
Me contestó: "no te puedo prometer nada porque lo que tengo es esto".
Le agradecí el trabajo. Me fui pensando que me lo merecía ya que, camino a la entrevista, ayudé a cruzar la avenida a un ciego y se me cayó al piso... pensé que era un castigo divino por mi improductiva solidaridad.
Un día, una de las locutoras más hermosas del mundo me dio un regalo y sin saberlo cambió todo (Irene Córdoba). Empecé a trabajar a la tarde, gran desafío, romper estereotipos. Mis compañeros y mi jefe me dijeron: "pensá que estás hablándole a una amiga" y eso fue todo, descubrí que conducir es eso. Adaptarse al carro, subirse a la onda, tener siempre en cuenta el momento del día y por sobre todo, agradecer la oportunidad.
Tuve grandes bendiciones y buenos jefes.
Jamás recibí propuestas indecentes, en cambio recibí confianza y me alegra que hayan creído y crean en mi. En estos 33 años cultivé en mi mente la idea simple y certera de que para hacer las cosas, hay que hacerlas bien... sino, es preferible "no hacer un carajo". Tuve 19 trabajos, me fui bien de todos, aprendí en todos y me quedaron buenos amigos en cada uno de ellos. Nunca le pisé la cabeza a nadie para llegar porque en casa me enseñaron que el obstáculo más difícil es ese que veo cuando miro al espejo.
En 33 años soñé con tener una familia propia, elegí mal, me sentí usada y entendí que eso era responsabilidad mía. Me regalaron un perro, lo detesté porque "era el souvenir que me dejaba un ex para ligarme al pasado", y un día llegué y vi que esa bola de pelos meneaba su rabo y se hacía pis cuando me veía y entendí que no debo juzgar sin dar una oportunidad. Aprendí a amarlo y me ama. Es mío, decora mi vida con su amor de cuatro patas y me enseña que cuando se ama, es sin condiciones.
En 33 años pasé los últimos 10 llevando con alegría el título más generoso que me ha dado la vida: TIA. Entendí que en una sonrisa reside la sanación, aprendí que cuando alguien te abraza y sólo te llega a la rodilla en realidad está tocando tu corazón.
33 años y yo sólo pienso en mirar al cielo y decir "GRACIAS". A vos, que pusiste gente tan maravillosa en mi vida. Gracias por los que no puedo abrazar, gracias porque los tuve. Gracias por los padres que me regalaste, gracias porque los veo y los amo cada día más, gracias porque me dan todo y yo sigo sintiendo que haga lo que haga sigo estando en falta, gracias por mi hermana y por su cercanía en mis momentos más tristes, gracias por mis amigos, mi gente querida, por los hijos de mis amigos que son sus alegrías y que por ser la de ellos, son la mía. Gracias por los lugares a los que llego y donde me regalan una sonrisa.
33 años en los que hay muchas cosas que no han sido como soñaba, pero otras me han sorprendido tan maravillosamente que todo valdrá siempre la pena y la alegría.
"Sueña un sueño despacito entre mis manos hasta que por la ventana suba el sol"... así decía la canción con la que me dormía mi madrina. Yo seguiré soñando y todo será siempre mucho mejor.
#Gracias papá, mamá, sis, madri, Vi, Gi, Ly, Fettu, Ni, a los que me escucharon en alguna radio y me dejaron entrar en sus casitas y a todos los compañeros, colegas y oyentes que me crucé estos años.
viernes, 24 de junio de 2016
Conectate
Durante todos esos minutos, ella estuvo con sus ojos puestos en el teléfono celular. No es figurativo, es literal. No levantó los ojos de su teléfono mientras su pequeño me miraba incansablemente y mientras sus pequeños deditos acariciaban el abrigo de una mujer que estaba sentada al lado de su madre.
Regordete, con ojos avellanados y profundamente negros, con un flequillo tímido que escapaba de la capucha de un buzo que parecía demasiado liviano para el frío de estos días. Su nariz colorada evidenciaba algún resfrío que me hizo pensar en que ya habían pasado muchos minutos sin que su madre lo mirara siquiera para ver si estaba bien ya que, parecía ser un niño tranquilo porque ni se movía.
Yo le guiñaba un ojo y le sonreía, quizás con la ilusión de motivar algo en él porque he sido motivada en mi niñez y aprendí por experiencia que los niños necesitan estímulos para ser atentos, inteligentes y felices.
Saqué un pañuelo de mi bolso y se lo di a la madre, que me miró con cara de asombro. No entendía por qué le daba un pañuelo y apenas si sacó sus ojos de la pantalla boba para darse cuenta de que alguien le estaba dando algo. Con voz templada le dije "tiene la nariz sucia".
Recién ahí miró la carita de su bebé.
No pude evitar pensar en que los seres humanos somos, muchas veces, incapaces de entender de qué se trata la vida. Definitivamente no es el mero hecho de tener la capacidad de procrear lo que nos convierte en humanos con derechos... es la capacidad de obrar racionalmente antes de procrear y la capacidad humana de interactuar y hacer honor a nuestras decisiones lo que nos hace seres verdaderamente humanos.
La tecnología es una herramienta. Claramente.
Los recitales tienen miles y miles de personas que ya ni observan aquello por lo que pagan, buscan desesperadamente grabar todo, todo el tiempo. Las cenas de pareja son un panorama desalentador que indica que la gente se junta como se juntan dos tazas en un armario, como se juntan las hojas en un apunte abandonado. No se miran, ni miran al plato, no discuten... ni siquiera eso.
Es cierto, cada uno decide qué hacer. No tengo fundamentos científicos que aportar a mi observación pero sí hay algo que lamento absolutamente y es la casualidad de formar parte de una generación plagada de zombies incapaces de dar tiempo de amor, de escuchar, de mirar a los ojos, de volver y de conectarse con los afectos. Después de todo y una vez más, posiblemente sea el amor lo único que nos salve del caos.
Conectate con lo verdadero. Conectate con el amor.
miércoles, 22 de junio de 2016
Messi, gracias por ser argentino
Ayer se gestaba en mi mente este texto dedicado a un ser que logra unir millones de voces en el mundo en un mismo momento, con la misma energía, con la misma pasión, con la misma admiración y lo que es mejor, con el mismo respeto.
Yo crecí en esta tierra en la que el fútbol es mucho más que un evento deportivo. Acá el fútbol es tradición, religión, es herencia. Papá compra la camiseta para su bebé al otro día de ver en la ecografía que "es varón". El primer regalo suele ser una pelota, de colores, blanda, de tela y con cascabeles... pero una pelota al fin. En Argentina, el asado, el tango y el fútbol son ADN, son la expresión viva de lo que nos une y es por eso que el que no ama el tango, cuando sale del país y escucha "Cafetín de Buenos Aires" deja que se le piante un lagrimón; el perfume del domingo al mediodía es el del asado hecho por el abuelo y papá, con los nenes alrededor esperando con ansias aprender a hacer el fuego; y el fútbol es el color que envuelve este paisaje verde y extenso.
A mis 32 años he visto muchos jugadores apasionados, virtuosos, dedicados, guerreros, de hecho coleccioné fotos de Matías Almeyda durante mi adolescencia y gracias a él aprendí a observar el fútbol europeo y supe que la combinación de la técnica y disciplina de ellos necesita la rusticidad de nuestros argentinos para que tanta organización deportiva no vuelva aburrido y previsible un domingo a las 6.
En una semana me encontré repitiendo dos veces la misma expresión: "No se puede creer".
Messi. Sí, así a secas. Messi. El jugador en la cancha y en la vida. Ese que ojalá se vuelva ejemplar ídolo de las generaciones futuras. Ese que a esta altura ha superado con creces no solo récords sino las expectativas de quienes quieren el fútbol y no, de quienes se resistieron a darle la derecha, de quienes lo cuestionaron y sostuvieron "le falta".
No le falta, le sobra!
Se define a los líderes como las personas capaces de guiar e influir a otras personas o grupos de personas, que además son reconocidos como tales.
Sólo con esa definición se puede refutar verbalmente cualquier expresión que, a esta altura, es pasado. Siempre es bueno aportar un poco de educación que modere la pasión.
Messi, "el jugador", ese al que le negaban la 10, ese que tenía una vara muy alta para superar, ese que cargaba con la historia pisándole los talones.
Sí, ese que "todavía" no ganó un mundial.
Ese que recibió en España lo que no supieron darle nuestros clubes.
Messi, el que aún así decidió que quería vestir la albiceleste. Messi, el callado, el mudo, el silencioso obrero.
El que le lleva una alegría al argentino promedio que soñó con ser futbolista, ese que hace que los ojos de mi sobrino brillen, ese que mira la pelota como un chico mira la vidriera de una juguetería.
Messi, el que apunta, calcula y dispara. El sumiso. Ese que, siendo uno no necesita "líos" para que su nombre esté en boca de todos, ese que se mueve como cualquier técnico quiere, ese que parece un jugador de Play. Sí, ese... así, milimétrico, veloz, prolijo en la cancha y fuera de ella.
Messi... ese que le hace todo más fácil al resto porque aprendió a poner su virtud al servicio de otros.
Messi, el mejor jugador del mundo.
Messi, el que tiene un don y lo valora.
Messi, el que responde ataques con silencio.
Messi, el que por cada humillación brinda un acto magistral.
Messi, el jugador que sonríe y nos invita a hacerlo con él.
Messi, el que nos hace olvidar durante 90 minutos que este país está plagado de gente que no le llega ni a los tobillos.
Messi, el que nos devuelve la alegría que los políticos nos quitan, más no sea lo que dura un partido.
Messi, el que conserva mirada de niño y logró a base de trabajo hacer de la pelota, una extensión de su cuerpo.
Messi, el que nos demuestra que con sacrificio y fe en uno mismo, pero principalmente respetando a los otros, se puede llegar tan lejos como se desee.
Yo soy de la generación que tenía como ídolo a alguien que fue "pasado" mucho antes de terminar su carrera. De una generación que dijo D10S a alguien que ha dado muestras de ser inmoral, injusto y desagradecido con sus hermanos, nosotros... los argentinos.
Siento un enorme alivio de que los niños de hoy puedan amarlo, en nuestro país y en el mundo entero.
Sí, señores... Messi, el pibe que hizo de las ventanas, puertas. El que, por cada ataque, devolvió una jugada inolvidable.
Cinco letras, un nombre, un grito. Messi... gracias por ser argentino.
martes, 21 de junio de 2016
A veces...
No es desprecio por la palabra,
no es apego por lo imposible,
no se trata de querer seguir porque
es más fácil continuar algo comenzado que ir de cero.
A veces no se puede decir "adiós"
porque cuando se ama,
se da tanto de uno que es imposible rearmarse y
dar vuelta la página.
Entonces no se trata de una palabra,
pues sucedería lo mismo si osara usar sinónimos,
de todas formas... ninguno querría salir de mi boca.
Posiblemente "adiós" es una de esas palabras que
nacen con ganas de morir.
A veces no se puede decir "adiós" porque
sería algo así como despedirse de la parte más feliz de uno,
sería como dejar abandonado en la oscuridad
un sentimiento noble que no necesitó nada a cambio para vivir.
No se puede decir adiós porque el amor se pare,
se sufre por dentro, en silencio y se le tiene mucho miedo.
Aquellos que se permiten amar saben que algún día
puede llegar el adiós a destrozarlo todo.
Empiezo a sospechar que verdaderamente
"el olvido es una fantasía"...
y mientras susurro en el silencio de la noche esa frase,
voy dibujando en el vidrio empañado,
letra a letra, mi única certeza:
"no se qué será después".
Aquí quedarán los puntos suspensivos de
tantas historias que alguna vez creí,
quedarán sorpresas, charlas, diferencias y
bellas coincidencias que seguirán
vivas en estos rincones en los que,
envuelta en tus ojos negros, jugué a ser feliz.
sábado, 18 de junio de 2016
Milagros de un día cualquiera
miércoles, 15 de junio de 2016
Que dios los perdone
En nombre de dios.
En nombre de los pobres.
En nombre de la igualdad.
En nombre de los que menos tienen.
En nombre de...
Y lo peor es que vamos perdiendo el sentido del escándalo, la ética, en fin... vamos perdiendo el sentido común.
Eduquemos... que "sacar ventaja" no sea visto con buenos ojos, que el trabajador no sea visto como un boludo... y que los ladrones sean puestos a sembrar la tierra para devolver a la sociedad lo que han robado.
jueves, 9 de junio de 2016
Gabriel
martes, 31 de mayo de 2016
Ariel Dasso: un delirante místico.
Esta historia, que comenzó en el 2011, es como esas películas que querés que terminen apenas empezadas y te das cuenta de que van a durar demasiado.
Los seres humanos nos dividimos entre "pacientes" y "virulentos" y yo me anoto en la primera fila. En aquel entonces, cuando transitaba la trasnoche de Aspen, apareció en mis redes sociales un tipo de cara rara que le dio LIKE a 50 fotos en menos de 5 minutos y comentaba cosas hasta de mis dedos del pie.
Mis fotos son extrañas, mayormente. No me gusta mostrarme y no me genera problema eso, soy así. Por ese motivo, cuando noté la exagerada demostración de aprobación sobre mis fotos, decidí eliminarlo. Debemos haber sido amigos sólo un día.
Él se llama Ariel Dasso y ha atentado contra mi paciencia los 365 días de los últimos 5 años. Confieso que al principio, cuando me preguntó en el primer mail que me envió, ese que me iba a confirmar que estaba ante alguien que no estaba nada bien ¿sos una mujer santa o sos una ramera? me quedé asombrada.
¿Ramera? Ya el término, por anticuado, casi deja de ser peyorativo... pero de todas formas, me resultó violento. Le contesté que no me molestara más, que a él no le interesaba si yo era una ramera o una mujer santa. Creí que era la salida más apropiada.
A partir de ese momento empezó una persecución insoportable. Tengo cientos de mails de él, degenerados, delirantes, violentos. Ha pasado por muchos climas y confieso que yo también.
En un momentos sentí mucha pena, pensaba que era triste la idea de que un hombre mayor no pudiera diferenciar la realidad de un delirio. Sus comentarios siempre hablan (y lo digo en presente porque sigue con su hostigamiento) de los pastores de "Cita con la Vida". Él insiste en que hay prédicas en las que se habla de mi, de que soy la mujer que dicen los pastores y ahí arma una historia que me hace pasar de la pena al asco.
Pasé 5 años soportando esto, muriéndo de pánico cuando lo distinguí detrás de las puertas de Canal 9 un día en la salida de trabajo en la madrugada.
Desde ese entonces, nada volvió a ser relajado ni feliz en mis salidas y siento que es muy injusto seguir soportando eso como si fuera mi obligación. Es horrible salir y mirar hacia atrás con la sensación de que hay un loco suelto, de 45 años que escucha voces y mensajes de sus pastores y que insiste con querer obligarme a "cumplir sus profecías".
Me invadió la angustia muchas veces e intenté explicarle que no lo conocía ni pensaba hacerlo, que tenía mi vida... pero nada le importa. Nada.
Creo que ha llegado el momento de asumir los gastos que me acarree contratar un abogado para ver si de una vez por todas, la justicia logra lo que no he logrado ni con mi cordialidad agotada ni con la irresponsabilidad de una familia que acuña el apellido Dasso y que no controla a un hombre que es peligroso para el resto.
Esta es la cara oculta de mi labor. De mi trabajo silencioso, al que amo y honro, al que respeto y por el que doy lo mejor que tengo que es mi tiempo. Cada vez que Ariel Dasso de 45 aparece con sus delirios, tengo muchas ganas de que mi voz no se oiga para ver si así logro su ausencia o al menos su olvido. Pero para ser sincera... creo que no es justo.
Les pido ayuda con la difusión de estas palabras. Yo voy a ir a la justicia, pero quiero sentir que muchos conocen esto para estar acompañada.
martes, 10 de mayo de 2016
El temblor
Tan solo intentarlo nos provocaría cansancio mental, nos daría más sed, nos robaría calma, las pulsaciones se acelerarían, desearíamos más y empezaríamos a dudar sobre qué fuente es la que deberíamos elegir.
Comenzaríamos con una, luego seguiríamos con la otra.
Querríamos volver a la primera para recordar el sabor, y luego iríamos a la segunda y automáticamente estaríamos olvidando cómo sabía la primera.
Y tomaríamos de una mirando la otra, beberíamos de una deseando sin cansancio aquella que no elegimos.
No existe momento de mayor libertad y mayor angustia que el simple acto de "decidir".
Y nos invaden frases que repetimos por inercia.
"Más vale malo conocido que bueno por conocer"
"El que no arriesga no gana"
"Cada camino empieza con un simple paso"
Así batalla nuestra mente que no siente, disparando sin piedad a un corazón que no piensa.
Soñamos con situaciones tantas veces...
Son perfectas.
Son tan perfectas que nos dan miedo.
Nadie puede beber de dos fuentes al mismo tiempo. Siempre que nos levantamos empezamos a caminar con un pie y el otro no se ofende. Al preparar un café, agarramos una taza y no estalla el mundo por las otras 5 que quedaron en el fondo, esperando.
Repito una y otra vez, no se puede estar en dos caminos al mismo tiempo. No se puede dormir en dos camas ni soñar dos vidas.
Estamos eligiendo constantemente. No debería dolernos ya, sin embargo, no logramos entender que elegir nos hace verdaderamente libres, nos permite crecer y nos empuja afuera de los lugares cómodos que teje nuestra más interna oscuridad.
La vida nos sacude, nos derrumba los muros que nos protegen, nos deja al descubierto, nos revuelca por el barro y nos observa desde lejos.
Haberse convertido en ruinas pueden ser una buena forma de volver a empezar.
viernes, 6 de mayo de 2016
Pegados
En líneas generales, para los poetas el amor es una quimera, es tocar el cielo y caer de golpe al infierno; para los artistas, el amor nace de la tan subjetiva belleza que, en realidad, reside más en los ojos que ven que en el mismo objeto de apreciación. Y para alguna parte de la población, el amor es eso que nos induce a ser mejores, nos motiva.
Pero hay una aclaración absolutamente necesaria en estos tiempos: el amor, bajo ninguna circunstancia, es sinónimo de poseer. La quita de la libertad es el castigo más hostil que puede recibir un ser humano, se puede estar preso en un trabajo, en un cuerpo, en una adicción, en una incapacidad, en un problema y también en una relación.
El límite trazado entre lo amable y lo grosero, entre el contacto afectuoso y la coerción, entre establecer códigos de convivencia y aceptar el despotismo tiene dos responsabilidades absolutamente compartidas e iguales.
La situación violenta expuesta por una pareja mediática argentina, en la que han abundado detalles públicos acerca de las formas en las que solían dirimir sus diferencias desde el inicio de su relación, me ha llevado a preguntarme, basada en esta carrera de acusaciones y desmentidas, ¿qué pasa en una vida después de la violencia?
Es evidente que lo que a mi me extraña, para otros no es más que el preludio de una apasionada reconciliación. Para ser sincera, alguna vez alguien me dijo eso mismo en una charla "pero una pelea de vez en cuando está buena porque después viene la reconciliación" y así como no lo entendí unos cuantos años atrás, hoy lo entiendo menos.
Definitivamente hay manifestaciones que terminan poniendo en juego aquella vieja regla de que lo que nos separa de los animales es la razón. Somos, si no estoy mal informada, la única especie que mata a quien, en teoría, ama. Sigue siendo ilógico todo.
Pero el objeto de esto que dejo brotar mientras deseo que nadie más muera "en nombre del amor" es que quizás, alguien lea mis palabras en el momento correcto, en el más atinado.
Vemos un crimen y jamás nos preguntamos si podemos ser nosotros la próxima víctima. Pero mucho menos nos imaginamos siendo victimarios. ¿No? Y esto excede cualquier estadística machista o feminista. El problema no reside en el género sino en el manejo de nuestra frustración.
Nadie nos pertenece, así como una manzana no le pertenece al árbol cuando ya se desprendió de él.
Nadie es objeto nuestro y lamentablemente para algunos, habrá que superarlo.
No debemos acostumbrarnos nunca, pero NUNCA al maltrato. Un padre no puede tratar de boludo a su hijo cuando se le cae un vaso y lo rompe. Una madre no tiene derecho a descalificar a su hija por ser poco viva y "engancharse" con el menos "conveniente". Una maestra jamás puede tratar de incapaz a un niño que es depositado en sus manos con la confianza de que se irá cada día a su casa con algo más en su haber. Una pareja no puede elegir la ropa de la persona que ama, no puede tener sus contraseñas, no puede destruir la identidad del otro porque entonces, no ama.
Cuando esas libertades cercenadas se empiezan a ahogar, vendrán los planteos y la desconfianza, vendrán las acusaciones y vendrán las suposiciones, vendrá la angustia, subirán el volumen de las voces, aparecerán los golpes bajos, tomaremos todo aquello que nos brindó esa persona en confianza y lo usaremos en su contra y, cuando ya no nos alcance, provocaremos más y atacaremos sus afectos, y fabricaremos situaciones hasta que un día uno de los dos se va a acercar al otro con sorna y llevará al umbral de la humillación su paciencia. Después del día en el que uno se anime, no habrá marcha atrás. ¿De quién es la culpa?
¿Acaso creemos que es posible decir que hay un responsable cuando una relación es enferma?
Todavía me pregunto si alguno es capaz de creer que cuando una mujer muere (pongo el ejemplo porque estadísticamente mueren más mujeres que hombres por crímenes pasionales) el asesino era tal desde que nació. No! Y eso es lo importante de este análisis. Todos somos potenciales asesinos, todos tenemos días buenos y malos, todos tenemos un límite y eso nos permite convivir. Pero no es justo que creamos que las discusiones, los gritos, las descalificaciones son propias de alguien que venía programado para matar.
Entonces ¿qué hacemos nosotros con eso?
No nos acostumbremos. No permitamos que una autoridad desestime una denuncia. No coqueteemos con la muerte. No elijamos lencería, no paguemos caros restaurantes, no tengamos hijos para salvar nuestra pareja. Que el bolsillo no nos ate hasta que quedemos marcados. Que llegar a casa sea un refugio y no un campo de batalla.
Lamentablemente hay cosas que no cambian. Y la oportunidad no está con la misma persona.
Después de un golpe, de una mentira, de una palabra hiriente no hay vuelta atrás. Por más esfuerzo que se haga, nada cambia. Porque no es -una persona o la otra- responsable, es la mezcla química de ambas lo que no funciona.
No esperes. No sometas tu cuerpo a un desgaste que luego harás pagar a otros, no sometas a tus hijos a repetir la historia, no los frustres. Tu falta de decisión será falta de autoestima en ellos.
Si sos mujer, no sos débil. Sos mujer y ya con eso es suficiente para que levantes lo mínimo indispensable y vayas a buscar tu oportunidad. Y nunca más permitas que te quiten valor, que te desprecien, que te alejen del mundo. No por ser libre se ama menos... al contrario, la gente libre valora bien y ama mejor. Que nada te ate a nadie, hay manos allá afuera que están dispuestas a ayudarte.
Si sos hombre, no sos fuerte. Sos hombre y con eso basta para que salgas a buscar tu oportunidad. No dejes que un entorno violento desintegre tus valores hasta convertirte en tu peor versión. A veces lo que creemos que es amor, no lo es. A veces, ser hombre exige responsabilidades sociales que pesan mucho. No te vuelvas esclavo. El peso de tus reacciones puede condenarte.
Es bueno y muy sano crecer en un hogar en el que, por más fallas que hayan existido, haya habido buen trato.
No nos acostumbremos. No tenemos dueños.
No aceptemos ni toleremos maltrato ni de superiores, ni de familiares, ni de parejas, ni de compañeros, ni de nietos, ni de hijos.
La violencia es una enfermedad epidémica que anida en las personas frustradas y que se esparce con demasiada rapidez.
Podemos frenar esto aprendiendo a respetar la vida, sabiendo que los grandes líderes del mundo también han fracasado y que se han superado con esfuerzo y con amor. Podemos frenar esto entendiendo que las personas no somos trofeos sino compañeros de camino. Seamos responsables, seamos el ejemplo para los que vienen.
La violencia no pide permiso.
SI CONOCÉS A ALGUIEN QUE SUFRE VIOLENCIA, LLAMÁ AL 144
La violencia desde adentro no siempre es tan claramente visible.
jueves, 5 de mayo de 2016
Muere el olvido
Decenas de órdenes repetidas en silencio para sentenciar el olvido,
música fuerte, ruido, comedias, luces y todo se olvida... sólo un rato.
A veces se apuesta tanto...
y son cosas tan propias que no tienen precio en el mercado.
Después de todo,
¿qué hace uno con uno mismo cuando se siente acabado?
¿cómo se dibuja la sonrisa?
¿cómo se condenan los labios?
¿cómo se guarda la angustia cuando el corazón está alterado?
¿cómo se apagan los ojos que guardan sueños dorados?
¿cómo se borra la pena de lo oído?
¿cómo se cree que el futuro no es igual al pasado?
Después de todo,
¿qué gana el que intenta y siempre sale dañado?
¿qué hace cuando se le cae de las manos el tiempo confiado?
¿qué puede hacer si volar le da miedo?
¿qué, si está acostumbrado a correr con el lazo atado?
A veces, no es bueno abrir puertas que estaban con candado.
El olvido tiene sus tiempos.
El miedo da alivio porque de coraje se ha disfrazado.
Hay que reordenar el caos, serenar la pena, volver a la oscuridad los pecados.
miércoles, 4 de mayo de 2016
El peso de la palabra
martes, 3 de mayo de 2016
Hay algo peor que fracasar, no haberlo intentado.
Tuve la sensación de que ella se quedó con la angustia propia de los "no comprendidos". Me dijo que cuando pensaba en algo para sorprenderlo, él insistía con la idea de que ella hacía todo para convencerlo, para qué el la eligiera. Parecía generarle angustia sentir que él tendía a tratarla de farsante, de "poco relajada". En varias oportunidades mencionó que discutían mucho, qué él parecía descorazonado y que, basado en sus estudios, solía culpar a las "hormonas" de ella de causar los malos entendidos.
Pero, las historias tristes sirven para que, cuando lleguen las felices, tenga sentido valorarlas.
lunes, 2 de mayo de 2016
El pacto
Es tan fácil ser pesimista como optimista, salir de una historia nos hace mostrar nuestra naturaleza en estado puro.
El manso, culpable por no amar, trata de acompañar a la que considera víctima del desamor hasta la orilla próxima más segura, porque no amar no significa odiar.
No amar, es haber dejado de admirar aquello por lo cual nació el amor -al menos para mi-.
A veces no resulta y es casi como una regla que, el que "abandona" es el criminal del caso.
Y se esparcen sobre el final de la historia, decenas de calificativos que van a decorar tu memoria incansablemente hasta que algún día, todo haya muerto definitivamente.
Pero, el "mientras tanto" es difícil.
Una vez alguien me dijo "No deberías creer nunca en alguien que no puede ser fiel a lo que siente" y aún así, decidí creer. Y al elegir, la vida me dio dos opciones: oportunidad o lección.
No hubo felicidad pero hubo un gran aprendizaje, supe que era así... que ¿de qué sirve ser fiel si no se es fiel a lo que se siente? Esa es la raíz de la mentira.
Por eso... por difícil, por extraño, por angustiante que sea... es mejor "que sea". La vida se hace andando, sin importar si el camino es corto o es largo.
A veces, el paisaje es escarpado, y duelen las heridas y asustan los sueños que vamos matando cada vez que fallamos, pero siempre vale la pena respirar profundo y continuar para que quede atrás el pasado.
Me dijiste: por favor no me mientas y yo dentro mío sólo pude pensar "por favor... no te mientas" que con eso, los dos habremos ganado.
miércoles, 6 de abril de 2016
Siglo XXI también sos un cambalache.
Qué? Que sí? No! Este ojo morado es porque a mi apenas me tocás se me marca el moretón.
Esta escena grafica lo lamentable que habita en la mente de una gran porción de nuestra sociedad. Y me arriesgaría a decir que este intento de pasaje satírico, es bastante más real de lo que quisiéramos.
viernes, 1 de abril de 2016
Espacios
No hablo de la soledad eterna, sino de esa breve, esa que surge día a día.
Es tan efímera, tan casual que se pierde en este mundo plagado de agendas y horarios, de planes sociales y fotos sonrientes que deben ser publicadas en la internet con la mayor celeridad posible para dar fe de lo bien que se la pasa.
Para qué sirve?
Sirve para estar con uno mismo un ratito... para entender esa orquesta que suena dentro, que suena con fuerza pero no sabemos escuchar. Sirve para captar el ritmo y aprender a bailar con ese hermoso musculoso que nos permite despertar cada día. Sirve para entender que el silencio nos puede sacar una linda sonrisa, la oscuridad nos puede traer luz. Sirve para hablar con nosotros mismos sin necesidad de mentirnos.
Yo tiré la moneda varias veces, hice apuestas a las estrellas, le hablé a Dios, pedí perdón al universo, canté con fuerza y sentí que mi voz se quebraba de dolor. Compré talismanes para dormir mejor, me dormí contando ovejas y también soñando con que el agua de un mar solitario me mojaba los pies, pero en realidad... siempre supe que ahí dentro, no en mi cerebro, sino en mi corazón, había cosas que no se podían cambiar cuando uno disponía.
Para qué sirve la soledad? Para valorar la presencia. De una, dos o mil personas. Para ver los espacios vacíos y amarlos así tal cual son y para elegir uno que vamos a guardar para lo lindo que nos tenga preparada la vida. Todo, tarde o temprano, pasará o llegará o se irá o volará o morirá pero también, algo nacerá.
La soledad sirve para reconciliarse con uno y para aprender que es justo haberse arriesgado a volar, que el único compromiso que debe tener un hombre en este mundo es con su propia libertad.
Ahí voy
jueves, 31 de marzo de 2016
Una canción con nombre de varón.
Estaba escuchando a Jorge Drexler, suelo dejar que el azar me lleve a las canciones y así siento que las re-descubro. Es como mirar fotos, siempre hay un detalle que aflora con fuerza.
La causa casual me dejó boba cuando empezó a sonar Raquel. Dije: "Raquel es un nombre algo antiguo, de hecho... los Auténticos Decadentes supieron hacer la mítica canción que se convirtió en el clásico de los carnavales carioca en la que Raquel es también protagonista.
Como es de costumbre, mi mente voló.
De repente, me pregunté: ¿Existe una canción hecha por una mujer que tenga nombre de hombre?
Me arriesgo a decir que no. Las canciones de mujeres hablan del hombre como se nombra un medicamento genérico. El macho alfa, el de las manos grandes, el fuerte, cuando no, el mentiroso inescrupuloso bla bla bla.
En cambio "ellos" le escribieron a María, Raquel, Daiana, Carol, Isabel, Natalie, Carolina, Elisa... y me pasaría horas citando títulos de los más variados estilos musicales.
Se ha planteado en mi una gran duda. ¿Acaso las mujeres, pícara o hábilmente, escriben impersonalmente a fin de no tener que dar cuentas y por qué no, quedar bien con varios en distintos momentos? ¿Será que los hombres pueden poner el nombre de una mujer a una canción porque han conocido un acto de amor que inspira esa gratitud? ¿ Será que los hombres no llegan a generar un amor así de "grande"?
La duda está planteada. Voy a hacer una canción con varios nombres de hombres. Algo así como un aporte afectuoso.
miércoles, 30 de marzo de 2016
La luz que habita en la oscuridad
En completa oscuridad, escuchó su sollozo, sus latidos, su propia respiración y sintió que sus piernas temblaban como si hubiese terminado una feroz huida.
Es que nunca antes se había sentido tan presente la vida, los sueños caían al suelo como pétalos suicidas y ardían las huellas de las caricias que supieron nacer algún lejano día.
En completa oscuridad se compadeció de haber plantado esperanzas en tierras con tanta sequía, le dolió el tiempo que había pintado todo de blanco y se dejó caer al suelo como cae un diente de león cuando lo abate alguna lluvia imprevista.
Sintió sus latidos, se tocó el pecho y supo que, a veces, latir no es sinónimo de vida. Que es necesario tirar flores en el río y lamer algunas heridas, que el tiempo es sabio como dicen los abuelos y que lo que duele, algún día ya no dolerá aunque difícilmente se olvida.
En completa oscuridad se animó a tararear canciones que caían como hojas de otoño a su mente vacía, todas hablaban de anhelos, de conquistas de reinos que tenían coronas de espinas. Y se vació de esperanzas que se sabían muertas antes de que nadie las pariera.
El cielo se pintó de rojo, la luna tímidamente invadía los rincones de su alma y vio nubes pasajeras y estrellas que se apagaban y caían.
En completa oscuridad entendió que el ciclo se mueve aunque uno se hunda en una desastrosa agonía, y supo que habrá hojas blancas en las que quepan historias nuevas que tengan actores vivos, sanguíneos, combativos y fugaces, que habrá una nueva oportunidad, o quizás muchas, en las que cada día se repita en silencio que abandonar una pelea no es pecado, que abrazarse con el alma a un sueño es tan útil como abrazarse a una huida... que son los riesgos que corren los que sienten y apuestan todo lo que tienen.
A veces, renunciar, es la mejor forma de derrotar a la mentira.
Guada
miércoles, 16 de marzo de 2016
Atemporal
¿Cuántas, sin que la hoja se rompa?
¿Cuántas, sin que ya no sea posible escribir?
¿Cuántas veces podemos soñar exactamente lo mismo?
¿Cuántas, sin que nada cambie?
¿Cuántas, sin que haya intenciones que se duerman eternamente?
¿Cuántas veces podemos volver al mismo lugar?
¿Cuántas, sin que nos aburra un paisaje que no tiene nada que dar?
¿Cuántas, sin que nos hiera vivir mirando un camino por el que ya no va a llegar?
Habrá siempre un rincón en el alma que guarde eso que no fue.
En mi vida, en la tuya, en la de ese que haya entrado aquí sin saber por qué.
Habrá siempre un recuerdo que habite en un espacio oscuro de la conciencia,
al que todos volveremos cuando creamos que se nos agota el tiempo y dejamos pendientes...
un lugar al que volveremos definitivamente cuando los años nos muestren que
el corazón es un salón para guapos que arriesgan aún cuando saben que van a perder.
Gracias por leerme.
Guada Michaelis
domingo, 6 de marzo de 2016
Susceptibles
Benditos seres humanos.
Variados, distintos,
humanamente distantes.
Benditos hombres,
llenos de apellidos y etiquetas.
Perturbados por ser aceptados por el mundo,
cuando aún,
no se se aceptan ellos mismos.
Benditos humanos,
coleccionistas.
Ellos, que eligen objetos caros
y relaciones baratas.
Ellos que aprenden de memoria
el manual de lo absurdo
y lo repiten en silencio
hasta con la cabeza en la almohada.
Benditos hombres burlones,
despiadados con lo ajeno,
benevolentes con lo propio.
Abusivos de la nobleza ajena,
ventajeros hasta para respirar.
Benditos hombres,
miedosos,
siempre con pánico de perder
aunque no puedan decir bien qué.
Benditos hombres sin paz.
Sin dignidad.
Sin bondad genuina.
Sin humanidad.
Que tu apariencia no te robe la oportunidad de despertar.
Guada
viernes, 4 de marzo de 2016
Los cambios
Tiras tres monedas al aire y le preguntas al I ching Cómo será el fin...
Así recita la canción.
La casualidad (o la causalidad) me depositó hace 5 días en una librería.
Ante mis manos, un libro para conectar con uno mismo. Un libro que orienta.
El libro de los cambios.
Nunca creí en las casualidades.
Las respuestas están en nosotros. Por algo estamos donde estamos. Por algo existe lo que llamamos "accidente". Por algo, tarde o temprano sucede lo que debe suceder.
Es que... el ser humano en sí mismo es un templo, es su propia religión y solo sabiendo a dónde quiere llegar humanamente, sabrá andar el camino. En el "mientras tanto" decorará con títulos, deportes, viajes y salidas el tiempo que le lleve llegar a la meta.
Nada es más sano que un corazón que ama sinceramente y que puede apoyar la cabeza en la almohada con la seguridad de que su única obligación en las horas de descanso es #Soñar.
Guada.
jueves, 3 de marzo de 2016
Me voy por vos o te vas por mi?
Me voy porque te quiero cuidar.
Me voy porque merecés algo mejor.
Me voy porque no soy suficiente.
Te vas porque no me querés lastimar.
Te vas porque es lo mejor para los dos.
Te vas porque en este momento, simplemente no.
El ser humano somete sus decisiones a las justificaciones más imprudentes. Imprudentes porque cuando uno se acostumbra a ponerse el traje de héroe, se cree el papel y se convence de que sus NO decisiones son resultado de maduración.
No se bien cuál es ese momento en el que un "adulto" deja de soñar. No se tampoco cuáles son los motivos por los cuales dejamos de lado esa idea primitiva y sanguínea que asevera que "si se hace con el corazón, está bien".
Apartarse no es una solución si lo que queda en el camino son "pendientes"... si lo hacemos, nuestra mochila se llena de piedras que nos van a hacer tropezar una y otra vez, nos van a hacer pesado y poco feliz el camino.
Y la vida... la vida es otra cosa.
No se bien qué, pero es una elección nuestra cómo verla, cómo vivirla y cómo darle sentido hasta convertirla, "casi", en una marca suave, indeleble y eterna.
Guada








